Hay empresas hoteleras con alma que no solo gestionan hoteles: transforman lugares. El Grupo Zaguán, integrante, a través de los distintos inmuebles históricos que gestiona, de Casas Históricas de España, es un ejemplo de cómo la rehabilitación patrimonial puede convertirse en un motor capaz de cuidar la memoria arquitectónica y, al mismo tiempo, activar nuevas formas de habitar la ciudad.
Su trabajo entronca con una convicción clara: la recuperación del patrimonio arquitectónico en consonancia con la revitalización de los centros históricos. Para ello, el grupo incorpora edificios singulares —muchos de ellos con siglos de historia— y los adapta para nuevos usos, desde la hotelería a la vivienda, manteniendo siempre la esencia de su arquitectura. La clave es intervenir sin desplazar, sumar sin distorsionar.

Patio Interior Palacio de Abrantes. Créditos fotográficos: Grupo Zaguán.
Detrás de cada proyecto hay profesionales del territorio, artesanos y proveedores locales, y una atención constante a los materiales, los oficios y la escala urbana. Esta mirada permite que cada inmueble conserve su personalidad y que los destinos ganen en autenticidad, algo cada vez más valorado por quien viaja en busca de cultura y experiencia.

Hotel Casa Pizarro Cáceres. Créditos fotográficos: Grupo Zaguán.
El resultado es un conjunto de hoteles e inmuebles que conforman un mapa de patrimonio vivo. Entre ellos figura Casa Pizarro, en Cáceres, que ejemplifica bien su manera de trabajar: rehabilitación precisa, diseño contemporáneo y sensibilidad hacia el lugar. Así mismo, forman parte del grupo los Apartamentos Turísticos El Patio Plaza Mayor Cáceres, el Patio Plaza Santa Clara, el Patio Plaza Mayor Trujillo y el proyecto de rehabilitación en el que el grupo está inmerso actualmente con el Palacio de Abrantes de Cáceres.

Casa El Patio. Plaza Mayor Trujillo. Créditos fotográficos: Grupo Zaguán.
Esta trayectoria ha sido reconocida con el Premio Hotelero del Año 2025 otorgado por Rusticae, destacando no solo la calidad de los alojamientos, sino la capacidad de unir conservación, hospitalidad y desarrollo urbano.
Porque la historia del patrimonio no se escribe solo desde los museos. También desde quienes son capaces de restaurarlo, cuidarlo y devolverlo a la vida cotidiana.








